Hace 50 años se inauguraba el puente Ezcurra

Una obra que cambiaba la vida de la zona portuaria. Sucumbió en la inundación de 1980.

 

El puente carretero “Ignacio Ezcurra” fue una obra de real importancia para la zona portuaria y se consideraba que con esta nueva vía de acceso sobre el río Quequén se recuperaría un importante circuito turístico, función que hasta ese entonces venía cumpliendo el “viejo carretero”.

Durante los diez años que brindó servicio se transformó en una herramienta fundamental, agilizó el tránsito entre la zona balnearia de Necochea y Quequén y se convirtió en parte de un circuito turístico que, tras su destrucción, nunca fue recuperado.

Las lluvias comenzaron el 20 de abril de 1980 sobre gran parte del territorio de la provincia de Buenos Aires. En unos días, la intensidad de las precipitaciones registradas en la región sobrecargaron el cauce del río Quequén y provocaron la más grande inundación de la que existe registro.

La población vivió momentos difíciles pero uno de los recordados como  de mayor dramatismo se vivieron el 29 de abril, cuando los puentes Ezcurra, Ferroviario y Negro cayeron ante el arrollador paso de las aguas. En la región, Lobería, Juan N. Fernández y Claraz habían quedado aislados y La Dulce se encontraba parcialmente inundado.

La crónica publicada al día siguiente por Ecos Diarios, brinda una ligera idea de los fenómenos producidos por la crecida. “El dramático momento vivido, cuando la parte central del puente carretero Ignacio Ezcurra cayó destrozada por el empuje avasallador de la corriente que generaba el paso del río Quequén, fue prácticamente inenarrable”, señala la nota.

 

Impacto

“No fue solamente el impacto de su caída, lo que generó la tristeza y el desánimo entre todos los que presenciaron la tragedia que sucediera a las 16.30 aproximadamente, sino la terminación de un largo sueño que comenzó el 20 de diciembre de 1969, cuando fuera habilitado el tránsito”, agrega.

Cabe recordar que las gestiones de los vecinos para la construcción de un puente en la zona portuaria comenzaron a mediados de la década del 60 y se hizo realidad.

La ceremonia inaugural fue presidida por el subsecretario de Obras Públicas de la Nación, ingeniero Diego Luxardo; asistiendo además el administrador general de Puertos, ingeniero Jorge Luis Frías y el ingeniero Domingo Monti, en representación de la Dirección Nacional de Construcciones Portuarias y Vías Navegagles.

El intendente municipal de Necochea, Vicente Percario y sus pares de Lobería, Tres Arroyos, Juárez, Gonzales Chaves y San Cayetano.

Las autoridades e invitados se concentraron en la rotonda de avenida 59 y 12, hizo uso de la palabra Aníbal Giovannini, en representación de la empresa Prealco SA, que tuvo a su cargo la construcción. Posteriormente Frías recibió la obra en nombre de la Administración General de Puertos y Luxardo la dejó inaugurada en nombre del gobierno.

Luego de la bendición de la obra por parte del titular de la parroquia Santa María del Carmen, monseñor de Luis, y el corte simbólico de la cinta celeste y blanca las autoridades y público recorrieron a pie un buen trecho del puente. Finalizada la ceremonia, se ofreció un almuerzo en el Hotel Trocadero.

 

Nombre

Es de destacar que la denominación del nuevo puente fue sugerida a las autoridades municipales por el Rotary Club de Necochea, entendiendo que así se le rendía homenaje al periodista Ignacio Ezcurra, que muriera en Vietnam.

La propuesta fue elevada a la Administración General de Puertos y la repartición aceptó el pedido.

Luego de su caída, las entidades locales hicieron conocer su interés por la reconstrucción porque se generó una creciente incomunicación entre los sectores portuarios de ambas márgenes.

A pesar que a fines de 1980 se habilitó el puente “Dardo Rocha” esta nueva vía no cubrió las expectativas de los vecinos y desde que la inundación destruyera al ubicado en la zona portuaria, la ribera del río fue languideciendo y algunos negocios cerraron definitivamente.

Desde la década del 80 hasta la fecha se han presentado numerosos proyectos para reponerlo, inclusive se propuso la relocalización  y una obra de características ferroviales, previéndose además las vías de acceso al Puerto Quequén, vinculación de las rutas provinciales que convergen en la estación marítima.

Si bien desde los gobiernos bonaerenses se ha destacado la importancia de recuperarlo, nunca se concretó, luego de intensas gestiones un grupo de vecinos logró que se visibilizara esta necesidad y hace poco tiempo se hizo la licitación de anteproyectos para su reconstrucción.

 

Comunicación portuaria 

El puente Ignacio Ezcurra tenía como particularidad una curva en el extremo del lado quequenense que se debía a la adaptación que se realizó para poder utilizar la estructura del anterior puente de ferrocarril.

Además, presentaba cierta inclinación para que por debajo pudieran pasar barcos de mediana escala.

Con una longitud de 450 metros –sobre el río Quequén Grande- remplazó al antiguo viaducto ubicado junto a la banquina de pescadores, que fuera desmantelado poco tiempo después.

Fue el último puente del puerto. En 1911 se habilitó en el puerto el primer Puente de Servicio y sólo estaba abierto para peatones y construido por la compañía francesa Societé Gran Travaux, de Marsella.

Ese puente peatonal funcionó hasta 1916, cuando se inauguró el segundo puente de servicio, construido por la misma empresa francesa, pero esta vez dedicado al paso de ferrocarriles.

Recién en 1924, se construyó el primer puente vehicular en el puerto. Aunque ya en 1934 Ecos Diarios publicó un artículo en su portada anunciaba su desaparición, la estructura permaneció hasta 1969, cuando fue desarmado.

Finalmente, en 1970, se comenzó con la construcción del Puente Ezcurra, sobre las bases de otro puente portuario, el del ferrocarril.///