“Uno ve realidades muy duras y tenemos que mantener la calma”

Señaló Daniel Regente, quien formó parte del Cuartel de Bomberos y se jubiló hace poco tiempo

 

Los bomberos están en los momentos más difíciles, sean incendios, rescates, accidentes, temporales, entre otros siniestros, ayudando a los demás, brindando asistencia y contención. “Uno ve realidades muy duras y tenemos que mantener la calma”, señaló Daniel Regente, quien formó parte del Cuartel de Bomberos de Necochea y se jubiló recientemente, luego de cumplir 32 años de servicio. Hoy, se celebra el Día

del Bombero de la provincia de Buenos Aires y Regente en diálogo con Ecos Diarios, recordó anécdotas de hechos que marcaron la historia de nuestra ciudad.

Daniel comenzó su carrera en 1987, recién había salido de la colimba en Mar del Plata y estaba en la sección Bomberos. “Me gustó esa experiencia por eso cuando salí me anoté en el cartel  de Quequén, que recién se estaba iniciando, necesitaban gente y tuve la suerte de ingresar con 19 años”, recordó.

Allí estuvo 10 años y afirmó que tuvo grandes amigos y compañeros. Luego le llegó el  traslado al cuartel de Bomberos de Necochea.

El cambio fue notable porque en las instalaciones del cuartel local había más material que en Quequén, ya que este último recién se iniciaba. “En Quequén sólo había una autobomba, una camioneta y nada más, luego con el tiempo se fue equiparando y hoy por hoy, están en igualdad de condiciones que Necochea”, detalló.

En los comienzos, en Quequén llegaron a ser 32 bomberos, divididos en tres guardias de 7 personas y en Necochea, el número era similar, con más oficinas.

Vale recordar que en el mes de octubre de 1989 llegaba a Necochea la primera unidad cero kilómetro, autobomba, que ya estaba prácticamente carrozada. La autobomba fue montada sobre el chasis cero kilómetro Ford 350 Diesel, adquirida en 1988 por la Cooperadora Policial del Destacamento de Bomberos de Necochea, con los recursos que la población brindó a través de la compra de la rifa anual que organizaba esa entidad.

Esta nueva unidad tenía la novedad que se ajustaba a los nuevos convenios internacionales de colores: íntegramente amarillo bombero, mucho más visible a la luz artificial.

 

Aprendizaje

Si bien el cuartel de Necochea y Quequén tiene cada uno su jurisdicción, en caso de que necesiten apoyo y material, ambos trabajan mancomunadamente.

Con respecto a la carrera, Daniel Regente aseguró que es para aquel que tiene vocación de servicio. “Te puede gustar, pero llegado el momento si no estás firme, no servís, es una tarea dura”, puntualizó.

Al igual que toda profesión requiere de capacitación y se va haciendo un camino en ascenso. Daniel fue pasando por sectores, primero en la guardia de prevención de Quequén, luego pasó a ayudante de guardias y de a poco empezó con las salidas más chicas, como son incendios de pasto y edificación.

“Uno de a poco va aprendiendo de aquellos que tienen más trayectoria, que son  fundamental en un equipo de trabajo, porque en los momentos más difíciles uno se pregunta  ¿qué hago? y el que tiene más experiencia te va guiando. Es como en todo trabajo, empezás de cero y con el tiempo vas adquiriendo más profesionalidad”, remarcó.

Asimismo, mencionó la importancia de capacitarse. Si bien, actualmente hay más cursos que hace 32 años atrás, Daniel siempre tuvo interés en hacer cursos. Hizo curso de policía, de buceo, rescate en altura, incendios forestales, incendio en aeronaves, trabajo en equipo con helicópteros y n el cuartel hasta hace poco fue el único enfermero.

 

Un antes y un después

La tarea que desarrolla un bombero es muy abarcativa como se mencionó anteriormente. En este sentido, Daniel no se olvida de hechos que marcaron un antes y un después en la historia de nuestra ciudad.

Por citar sólo algunos, mencionó el incendio del Casino, de la Estación del Ferrocarril, además de temporales y la trágica carrera de TC que dejo 13 muertos.

El bombero sin dudar afirmó que el incendio más grande que le tocó participar en nuestra ciudad fue el del Casino. “Yo estaba de guardia y cuando llegamos sólo veíamos humo, pero cuando respiró el incendio, ahí empezó el siniestro. Tuvimos que llamar a la estación de Quequén, Prefectura, Lobería, no dábamos abasto” dijo y mencionó que se ardían los vidrios de tanta temperatura que había, en un momento cedió parte del techo y sus vidas corrieron peligro.

Frente a la adrenalina y la responsabilidad de apagar el fuego, muchas veces los bomberos actúan sin pensar las consecuencias.

“Una vez que pasa todo y se apaga el incendio uno empieza a reflexionar lo que te pudo haber pasado y caes en la realidad”, dijo.

Otro de los lugares emblemáticos que se quemó fue la Estación de Ferrocarril en Quequén, en la que asistió pero estaba de civil.

También le tocó cubrir temporales, voladuras de  techos, familias evacuadas. “Esas situaciones apenan mucho y hay que estar preparados, lo mismo sucede con las tragedias en la ruta donde se viven momentos difíciles, porque la gente grita, corre y uno tiene que mantener la calma”.

En cuanto a los temporales, indicó que antes los agarraban de imprevisto y hacían lo que podían. Los bomberos han visto casas que se le ha volado el techo por completo y los han tenido que evacuar.

“En el año 1992/93 hubo tres temporales seguidos y el barrio qu está ubicado en el sector del Hospital Irurzun, parecía que lo habían bombardeado. Cuando llegamos eran la medianoche y la gente estaba en la calle, con viento y lluvia, era terrible y frente a esa situación decidimos evacuar a la gente al hospital. Esas son postales que quedan en la cabeza y nunca más te las borras”, detalló.

Al igual que el accidente más grande que tuvimos con Turismo Carretera en el circuito “Benedicto Campos”, donde hubo 13 muertos, tras el despiste del automóvil de Edgardo Caparrós.

De aquel día, Regente comentó que tenía un año de carrera como bombero y estaban cubriendo la carrera. “Fue una cosa de locos, un compañero mío vio la polvareda, se tiró al suelo y le pasó el auto por arriba. Ese día cuando llegó al cuartel se largó a llorar como un chico. Esas cosas te aseguro no te las borras más”, expresó.

Hoy Daniel ya está retirado del cuartel pero sigue sus pasos su hijo Cristian Damián de 25 años. Si bien le cuenta anécdotas que le pueden llegar a pasar como bombero, le brinda algunos consejos y le recomienda que se capacite, prefiere que él haga su propio camino.

 

Creado en 1944

El 3 de junio de 1944 se inauguró oficialmente el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Necochea.

Algún tiempo más tarde, el interventor de la Gobernación de la provincia de Buenos Aires, general Sanguinetti, dictó un decreto oficializando el cuerpo, el 11 de abril de 1946.

Se designó, asimismo, como jefe del primer Destacamento de Bomberos de la Provincia en Necochea, al oficial inspector Efrair Bordenabe, quien tuvo a cargo una dotación de 10 hombres.

La primera sede funcionó en las instalaciones del Corralón municipal. Luego fue trasladada a calle 55 entre 60 y 62, donde hoy existe un edificio. El 20 de abril de 1951 se colocó la piedra fundamental en los terrenos donde se encuentra actualmente el Cuartel, en avenida 42 Nº 2850.

El 12 de marzo de 1962 se inauguró esta sede, desempeñándose como jefe el comisario Abel Graciano y presidente de la comisión cooperadora, Juan Rossi.

En los inicios de la historia, aún como bomberos voluntarios, se utilizaron dos camiones Fargo, que fueron cedidos a préstamo por la Usina Popular Cooperativa.

Una vez oficializado, se le envió la primera autobomba, marca Renault, modelo 1935.